Energía y Frecuencia, Un Nuevo Campo de Juego Para La Mente

Todo lo que ocurre tiene un propósito específico y significativo en todos los niveles de la realidad. En este juego de libertad hay involucradas muchas capas de intenciones y muchas realidades diferentes están entrelazadas. La gente de la Tierra está pasando por una profunda y necesaria transformación de conciencia para despertar y poder conseguir una nueva comprensión de la vida. Llamar a los retos de la vida juego puede sonar frívolo; no obstante, en un juego hay por norma general, reglas, metas y actores. Desde nuestra perspectiva, la existencia es el juego más importante.

En la Tierra estamos aprendiendo colectivamente que el mundo físico en realidad no es sólido ni aislado ni existe por sí mismo; toda existencia está interrelacionada, conectada a todos los niveles, además de ser conscientemente inteligente y completamente asequible para cualquiera. El viejo dicho «conócete a ti mismo» es una instrucción atemporal, sutilmente sencilla, que nos encamina hacia una mayor comprensión de nuestra relación con la realidad.

La realidad de la tercera dimensión es una parte inherente de la gran red de la existencia y, que a su vez, está llena de conexiones y significados que sostienen continuamente todo aquello con lo que nos encontramos y que creamos en el mundo físico, tanto en un estado de ensoñación como en las realidades más allá de nuestra percepción actual. Para conocernos a nosotros mismos, tenemos que penetrar profundamente en esa red.

La fe es un acto de confianza, y encomendarnos a la bondad del universo focaliza nuestra atención en el florecimiento de nuestra vida. La bondad es un estado o un territorio de la conciencia, no es un lugar adonde huir de los aspectos menos agradables de la vida. Con el reconocimiento de un poder y una inteligencia superior bondadosa, incluso en los llamados aspectos negativos y no deseados, se puede ver un propósito superior. Cuando ampliamos nuestros pensamientos y nos preguntamos por qué, cambiamos el curso de nuestra realidad; cuando nos preocupamos por iluminar y vivificar nuestra mente, una miríada de conexiones con capas de significados sutiles comienzan a desplegarse en nuestras vidas.

Los medios de comunicación corruptos y controlados han ido dirigiendo la atención de las masas y han informado monótonamente sobre un estado de caos controlado.

(Preparan sus noticieros con todo lo que ellos quieren que sepamos, haciendo asi, que pongamos nuestra atencion en ello, con lo cual nosotros inocentemente estamos creando aquello con nuestro pensamiento puesto alli.)

Nos encontramos con la vida, gracias a la atención que prestamos, y probablemente recordamos que se nos ha dicho innumerables veces «presta atención» a una u otra cosa. La atención es una toma de conciencia, consideración y conciencia alerta. Nuestra atención es energía. Tenemos la libertad de dirigir la atención donde queramos, el desarrollar o ignorar nuestra atención; nosotros elegimos.

Para conocernos a nosotros mismos, tenemos que saber manejar nuestra atención, debémos aprender a valorarla y a apreciarla y, lo que es más importante aún, tenemos que aprender cómo usarla adecuadamente. Durante muchas décadas, los medios de comunicación corruptos y controlados han ido dirigiendo la atención de las masas y han informado monótonamente sobre un estado de caos controlado que se ha pensado y puesto en escena para producir confusión mental y cansancio.

La monótona e insistente información de eventos catastróficos y traumáticos, con imágenes de desespero y destrucción, es implantada repetidamente en la mente de los espectadores, y crea un estado de ansiedad que, en realidad, no es otra cosa que una guerra psicológica.

Las autoridades juegan con la verdad, con verdades a medias, con engaños y mentiras para situarnos en un lugar de impotencia y que seamos conscientes de que no tiene sentido hacer nada (esto se llama ahora «las» noticias, que pueden gobernar nuestras vidas).

Cuando millones de personas focalizan su atención en las mismas palabras, las mismas imágenes y las mismas descripciones, se genera una tremenda cantidad de energía y se crean inmensas formas de pensamiento.

Las formas de pensamiento son heliografías vibracionales que contienen instrucciones para manifestarse en la realidad. Los medios de comunicación captan nuestra atención y luego programan nuestra imaginación, es decir, básicamente acaban con nuestro empuje creativo para manifestar nuestra propia realidad, al igual que nuestros propios deseos de conocernos a nosotros mismos.

Se nos ha condicionado a creer que todo lo que necesitamos saber se puede encontrar en el maravilloso mundo de las cajas electrónicas, con su contenido de información y entretenimiento. Cuando «las noticias», se dirigen hacia un continuo mensaje de guerra, se crea un estado de desespero y una sensación de impotencia. Se produce una parálisis de poder y nos acabamos convenciendo de que la única realidad es la que describen y ordenan las autoridades de la caja. La realidad la creamos y producimos cada uno de nosotros, y aquellos que intentan controlar el mundo han guardado muy bien el conocimiento de ese secreto.

Nuestra imaginación es una herramienta perfecta que no tiene precio y nos sirve para desarrollarnos y dirigir nuestra atención hacia aquello que queremos obtener en esta vida. En la imaginación, todos los pensamientos son reales.

 Un sencillo ejercicio para recuperar nuestro poder.

Imaginemos que estamos sentados cómodamente en un viejo banco de piedra en un entorno de una bella naturaleza con hermosos arboles que nos rodean. El cielo está brillante, es de un profundo azul celeste; el sol brilla a lo lejos en el horizonte; no hay nadie y nos sentimos seguros y a salvo y muy felices. Con un profundo suspiro de regocijo cerramos los ojos y nos relajamos. Este momento es nuestro y sólo nuestro para disfrutar de esta paz gozosa.

Todas las preocupaciones e inquietudes desaparecen de la mente y nos sentimos frescos y como nuevos, como la Tierra después de una cálida lluvia de verano. Los rayos del sol nos saludan como si fuéramos  viejos y conocidos amigos y nos ofrecen un suave calor que invade nuestro cuerpo. Nuestra respiración es regular y profunda. El delicioso perfume y los sonidos de la naturaleza acarician nuestras células produciendo una sensación de familiaridad que va más allá del tiempo… Estamos libres para entregarnos al ritmo de la profunda relajación y a todo lo que nos ofrece este momento. Mientras que el cuerpo está cada vez más relajado, la atención es libre para pasear por un nuevo campo de juego de la mente.

Escuchemos con el oído izquierdo, abarcando lo máximo posible, todo el entorno campestre y luego hacemos lo mismo con nuestro oído derecho. Alternemos la escucha de izquierda a derecha; con el oído izquierdo y después con el oído derecho. Más tarde escuchemos con ambos oídos, para encontrar ese equilibrio acústico en el centro de la cabeza. Observemos cómo las células de nuestro cuerpo están ocupadas en absorber esa energía que embellece la vida, la energía del sol.

Ahora presta atención y entra en una de las células para observar mejor lo que está sucediendo en su interior. Puedes ver cómo los componentes de la célula responden a la luz natural y observa la relación entre el espacio y la materia. Si hay zonas en la célula donde no llega la luz, utiliza un suave trozo de seda dorada para limpiar la zona con cariño. Cuando la célula esté completamente limpia, envía un mensaje a todas las células de tu cuerpo y pídeles que se alineen y se sumen a la limpieza que acabas de efectuar. Escucha cuidadosamente la respuesta a tu petición. Siente las células bailando de alegría mientras absorben por completo y se bañan en los rayos vitales del sol.

Cuando puedas sentir la vitalidad y efervescencia de tus células, envía amor desde tu corazón a todos los recovecos y escondrijos de tu cuerpo.

Relájate mientras sientes claramente el aumento de amor y gran aprecio por quien de verdad eres.

Ahora imagina cómo esta energía de fuerza vital brota de las células de tu cuerpo y se mezcla con las energías de la Tierra. Imagina que llevas contigo esta energía y este estado de conciencia sea a donde sea que vayas. Juega con esta energía y dirígela hacia la versión de la realidad que te gustaría experimentar. Debes ser sensato y generoso con tus posibilidades y regalárselas a tu mente.

Vuelve a centrarte en la respiración para asegurarte que sigue siendo estable y profunda, y siente el calor del banco de piedra en el cual estás sentado. Antes de abrir los ojos, dirige tu atención y tu conciencia alerta durante unos minutos justo detrás de los párpados y siente cómo el poder del sol penetra profundamente en tu cuerpo.

Respira unas cuantas veces profundamente e imagina que acabas de volver de un viaje maravilloso. Cuando abras los ojos, debes darte cuenta de que el sol está brillando con un nuevo esplendor.

Podemos crear en nuestra mente un lugar de poder y de paz en cualquier momento que queramos, ya que nuestra imaginación está siempre esperando nuestra llamada y nuestras indicaciones.

Muchas culturas antiguas sabían que los rayos del sol portan códigos de un lenguaje de luz que transmite información directamente a la mente, que influencia y afecta a todos con una sutil corriente de inteligencia cósmica. Se creía que los rayos del sol nutrían y sustentaban el mundo, al mismo tiempo que ampliaban la mente y la conciencia alerta para integrar nuevas comprensiones. La gente sabía que la mente es una herramienta para navegar por las realidades.

Es esencial entender que los eventos que están teniendo lugar en nuestro mundo no son un resultado aleatorio y sin sentido.

La oportunidad de despertar y desarrollarse con una conciencia atenta siempre está disponible y tan sólo espera nuestra atención.

Cada momento está lleno de vitalidad y colmado con la presencia de la inteligencia cósmica. Observar y considerar una situación desde diversas perspectivas amplia el horizonte de experiencia y comprensión, de la misma manera que visitar Egipto para explorar la gran pirámide en persona, es mucho más atractivo y significativo que simplemente ver una fotografía.

Desde cierta perspectiva se puede decir que el incremento de tumulto y caos en el mundo puede atribuirse a una reciente aceleración de un plan secreto y diseñado a largo plazo para controlar el mundo mediante el modelado y la manipulación de la mente humana.

No obstante, al igual que una fotografía, este punto de vista no es más que una instantánea que ha captado una cámara de determinado «marco de la realidad», dejando claro en todo momento que la existencia es mucho más que esto.

Múltiples puntos de vista convergen debido a un propósito colectivo, y las intenciones y experiencias de todos los participantes, tanto físicos como no físicos, deben tenerse en cuenta cuando se abordan el «porque y el para qué» del mundo actual. Planes dentro de planes y a su vez dentro de otros planes tejen la red de intrigantes posibilidades a lo largo de todo este período de transformación. Situaciones y gente que parecen limitar y controlar nuestra realidad pueden servir a muchos propósitos. Todo depende de nuestra interpretación y nuestro punto de vista.

Una disponibilidad para considerar nuevos conceptos e ideas amplía nuestra mente hacia nuevos ámbitos de la conciencia. Es esencial entender que los eventos que están teniendo lugar en nuestro mundo no son un resultado aleatorio y sin sentido. Todo ocurre debido a un propósito específico.

La humanidad está pasando por un profundo proceso de despertar a nuevos conocimientos acerca de la naturaleza de la existencia. ¿Podemos recordar las veces que nuestra atención ha sido cautivada por una serie de fascinantes sincronicidades sorprendentes o un conjunto de eventos capaces de cambiar la vida?

En todo el cosmos, el esquema de la existencia está intrincadamente planeado y, al mismo tiempo, espontáneamente libre para desarrollarse y cambiar. A nosotros nos ocurre lo mismo. Los parámetros de la realidad 3D son parte de una realidad mucho más amplia que está conectada e interrelacionada con nuestro mundo. La conciencia de muchas formas y tamaños se funde para construir pensamientos y acuerdos colectivos de cooperación que, de hecho, sostienen y ayudan a nuestro mundo.

Nosotros funcionamos gracias a acuerdos de conciencias, al mismo tiempo que nuestro origen procede de ellos. Nos expandimos, atravesamos y construimos «todo lo que es» con cada respiración y cada pensamiento que tenemos.

Los parámetros de una civilización son ensoñaciones materializadas desde los reinos espirituales gracias a la imaginación colectiva de todos los participantes.

En el estado de la realidad no física, una estructura de energía se crea para sostener y contener el ideal colectivo. La energía que puede dirigirse, modelarse y formarse de cualquier manera tiene un potencial ilimitado. Las civilizaciones se manifiestan con muchas intenciones y propósitos diferentes y están basadas en un acuerdo entre sus diseñadores y constructores.

No vinimos al mundo sin contribuir a su diseño y continuamente estamos influyendo e interactuando con la estructura no física de nuestra actual civilización mediante un proceso de telepatía celular. También estamos interactuando telepáticamente con otras estructuras de la realidad diseminadas a través del tiempo. Nuestra actual civilización, al igual que todas las realidades, se compone de energías estructuradas localizadas en una banda de frecuencias como si se tratara de una estación radiofónica que emite su programación desde un punto determinado. La frecuencia define y enmarca el propósito y mantiene la continuidad de todas las versiones de la realidad.

La realidad física es un modelo de cooperación creativa concebida en los reinos de la inteligencia espiritual. Un tesoro de conciencia en un estado no físico de ser, organiza, planea, diseña y cuida la semilla, o heliografía, de la realidad física. En el mundo físico, las formas de pensamiento e ideas con respecto a la realidad se reciben telepáticamente de la conciencia que nutre y materializa la realidad física.

Los Pensamientos e ideas se entretejen a través de gran cantidad de realidades y viajan sobre los rayos de luz que son visibles, al igual que los rayos del sol, y señales de luz de radiaciones cósmicas de muy altas frecuencias, como los rayos gamma que no podemos ver. Ideas para el mantenimiento físico de nuestra civilización son transmitidas continuamente mediante rayos de luz desde una dimensión a otra.

Las actuales estructuras de esta civilización (carreteras, edificios, combustible, agua, líneas de comunicación. sistemas legales, comercio, aprendizaje, agricultura y las bellas artes) son las manifestaciones resultantes de heliografías no físicas. Estas estructuras físicas crean un anfiteatro, o plataforma, de realidad desde la cual la vida terrestre puede ser explorada.

Cada era soporta una influencia de enormes fuerzas cósmicas que transmiten y transfieren energía a la estructura de la civilización.

Nuestra identidad, que, por naturaleza es física y no física, abarca muchas realidades, y nosotros hemos sido entrenados y animados a ignorarlas.

Los cielos siempre han captado la atención de la humanidad y muchas culturas antiguas observaron el cielo para confirmar que cada ser vivo tiene una conciencia por sí mismo, y que la existencia está sometida a determinadas leyes cósmicas. Vivir y trabajar en armonía con esas leyes se consideró tan natural y esencial como respirar. La presencia de patrones y ciclos reveló una realidad que implicaba la existencia de un creador y las actividades en los cielos fueron observadas y estudiadas precisamente por esta razón por todas las culturas y civilizaciones de la Tierra.

Las órbitas majestuosas y llamativas del Sol, de la Luna, de los planetas y de las estrellas ofrecían un importante conocimiento con respecto a los misterios de la vida, especialmente para aquellos que descodificaron las capas de la verdad que se ocultaba, tal y como afirma el dicho, «como es arriba, es abajo».

Muchos de nuestros ancestros cultivaron la creencia en una inherente conexión entre los dominios celestes y la vida en la Tierra. La palabra astro procede del término que en griego se utiliza para estrella, y existió un tiempo en el que la actual ciencia de la astronomía, que trabaja con el universo material y que está más allá de la atmósfera de la Tierra, y el arte de la astrología, basada en la interpretación de la influencia que pueden tener los cuerpos celestes en los asuntos humanos, fueron lo mismo. Este conocimiento está profundamente enraizado en Mesopotamia, la tierra entre los ríos Tigris y Eufrates, donde apareció una civilización perfectamente estructurada hace 6.000 años, y se manifestó espontáneamente de la noche a la mañana.

Este territorio que hoy en día está situado dentro del país llamado Iraq es considerado por los historiadores como la cuna de la civilización.

Cuando Bagdad, la antigua capital y el centro cultural de Iraq, fue ocupada durante la guerra de la primavera de 2003, el frenético saqueo produjo la destrucción y la desaparición de objetos de valor incalculable que representaban casi siete mil años de historia. A la luz de semejante destrucción, resulta más que interesante constatar que los antiguos propietarios de estas tierras miraron al cielo con gran congoja y respeto, ya que, según ellos, aquellos que procedían de las estrellas les habían enseñado los misterios de la existencia.

Los planetas de nuestro sistema solar están pensados para funcionar con un patrón de cooperación y sincronía con el fin de proporcionar un fundamento para el desarrollo previsto en un ciclo de tiempo. El paso del ciclo anual del Sol por los cielos se conoce como eclíptica y este estrecho lazo de espacio alberga el zodiaco, un cinturón imaginario localizado en los cielos y que se extiende aproximadamente unos 8° en cada lado de la eclíptica. Las órbitas del Sol. de la Luna y los principales planetas se mueven dentro de ese gran círculo de las estrellas.

Las antiguas civilizaciones dividieron el zodiaco en 12 constelaciones, y cada configuración estelar fue anotada como un signo astrológico, representado normalmente por un animal. Se sabía que los animales eran viajeros multidimensionales que atraviesan muchas realidades, motivo por el cual era completamente natural honrar a las estrellas, hogar de muchas realidades, con iconos terrestres respetados. Elaborar mapas de los cielos y trazar las órbitas de los planetas mientras atraviesan la bóveda de las estrellas se convirtió para la gente en una manera de entender los grandes misterios de la vida, así como de localizar a sus familias celestes.

El Sol juega un papel fundamental en la emisión de la luz codificada con información, al transmitir y verter en los rayos gamma (una forma de radiación de alta frecuencia) las heliografías de conciencia e ideas con respecto a la realidad. Nuestra vida está estrechamente relacionada con las actividades celestes que tuvieron lugar a la hora de nuestro nacimiento. Conforme el Sol órbita alrededor del zodiaco, creando un gran círculo en el cielo, cada día del año se señala con un grado en los 12 signos astrológicos. Los datos y grados acumulan registros o memorias de todo lo que ocurre.

El cielo es un mapa de conocimiento, y cada momento lleva una impronta energética, un marco de su presencia, que es única en sí misma, similar a las huellas que dejan los pies en la arena. Nosotros pasamos una especie de examen para lograr un momento especifico para nuestro nacimiento, al igual que lo hacemos para obtener determinado empleo. Hay momentos que son más auspiciosos que otros y se deben presentar las credenciales de nuestro compendio espiritual para encajar en las energías vigentes.

Un horóscopo es un mapa específico, o un cuadro, de los ciclos en la fecha, hora y lugar de nuestro nacimiento. Las posiciones del Sol, de la Luna y de los planetas, al igual que las señales que se dibujan en el horizonte, se colocan alrededor de la rueda del zodiaco para revelar la relación matemática intricada que caracteriza nuestra heliografía personal y nuestro potencial para el desarrollo.

Este mapa puede revelarnos nuestros regalos y retos físicos, mentales, emocionales y espirituales; sin embargo, nosotros siempre somos libres para crecer y cambiar de acuerdo con nuestra propia voluntad.

También son importantes los puntos de los nodos, o el lugar donde el camino de la Tierra se cruza con el de la Luna para constituir lo que se conoce como «cabeza y rabo del dragón celeste», o los nodos sur y norte. El lugar donde se encuentra el dragón celeste en el mapa tiene una extraordinaria importancia, ya que indica la dirección en la cual nos movemos para lograr la satisfacción de nuestro destino personal y, además, muestra el lugar en el pasado del cual venimos. Una vez que nacemos en la realidad física, desplegamos nuestra vida dentro de la impronta de energía cósmica que contiene el plan de intención y propósito, un plan diseñado y aprobado por  nosotros mismos.

En los anales de la creación, la Tierra se considera un inmenso almacén repleto de valiosísima información, una librería viviente, escondida entre capas y capas de códigos genéticos de la vida orgánica. Nuestra ciencia intenta desentrañar con gran entusiasmo los códigos genéticos de la vida sin entender ni de dónde y ni cómo aparece esta magnífica orden.

Nuestra herencia procede de las estrellas. ¿Cuántas veces nuestra mirada ha sido atraída al cielo nocturno? ¿Cuánto asombro y cuántas oraciones hemos enviado a la bóveda celeste? ¿Cuántas veces hemos contado las estrellas o hemos reflexionado sobre el poder del Sol?

Nuestro anhelo más profundo son corrientes legitimas de memorias que desean ser iluminadas y despertadas para una continuidad de propósito que abarca el cosmos. Hemos venido a la Tierra para anclar este antiguo conocimiento en la forma humana sabiendo que la vida ofrece aquí tantas oportunidades y regalos como queramos que ofrezca.

Aprender a reconocer y leer frecuencias, o niveles de conciencia, ofrece una nueva forma de libertad y autonomía.

El concepto de materia animada o inanimada o materia orgánica o inorgánica no describe claramente todas las posibilidades del universo conocido y desconocido. La conciencia es una constante que siempre está presente. Todo tiene una vibración y frecuencia energética determinada que actúa como identificación y revelación de su singularidad en la existencia.

Las frecuencias son vibraciones de energía que se determinan según su periodicidad. Algunas frecuencias viajan a través de las múltiples capas de la existencia y atraviesan lo que nosotros conocemos como tiempo y espacio. La habilidad de sentir, percibir y transmitir energía es una función natural de la forma humana, Estos tiempos de energía acelerada y activada ofrecen una oportunidad perfecta para ampliar nuestra mente y desarrollar cierta mejora en nuestras percepciones, que se expandirán cuando aprendamos a buscar las significativas capas y sentidos ocultos de la vida.

Participar de lleno en la vida y aprender a observar nuestras interacciones sin juzgarlas es esencial para desarrollar una conciencia más amplia.

Aprender a reconocer y leer frecuencias, o niveles de conciencia, ofrece una nueva forma de libertad y autonomía. Las posibilidades de una mente despierta y sus beneficios todavía no han sido adoptados en toda su magnitud por la humanidad. Cuando los potenciales que albergan sean comprendidos y utilizados, empezaremos a reconocer el efecto tan poderoso que ejerce el centro galáctico, el útero de la galaxia de la Vía Láctea.

Ahora, para hablar de un modo práctico, primero tenemos que aprender a manejar nuestra atención en el aquí y el ahora para realmente tomar conciencia del lenguaje de las frecuencias. Cualquiera puede enviar señales interiores sin esfuerzo y generosamente. Zonas de la existencia que parecen no existir están llamando continuamente a las puertas de nuestra percepción y fuentes de conocimiento emanan continuamente desde nuestro interior, pero la mayoría de las veces ni siquiera lo advertimos.

Sentimientos, impresiones y recuerdos son componentes válidos de la conciencia y cooperan para jugar un importante papel a la hora de despertar nuestra energía vital al ampliar nuestra atención y ponernos en contacto con una mayor visión de la realidad. Cada uno de nosotros está aquí para cooperar con un propósito colectivo.

El papel que jugamos en la vida lo urdimos únicamente nosotros; nosotros escribimos el guión y dirigimos la acción, al añadir y modificar continuamente nuestras posibilidades.

Nuestra creatividad no tiene límites.

Cualquier cosa que hagamos en nuestra versión del mundo afecta e influye en el transcurso de la civilización. Los sorprendentes cambios que están acabando con nuestro globo son llamativas señales de revueltas interiores de enormes proporciones que están siendo expulsadas y, mientras la gente del mundo entero se enfrenta al reto de la disminución de su libertad, muchos se acuerdan de los parámetros de posibilidades que acordaron explorar antes de nacer.

A lo largo de este período de cambio, la intención colectiva de la humanidad parece estar profundamente comprometida con la importante oportunidad brindada para el crecimiento espiritual y la expansión, y la experiencia de hallarse en la Tierra se puede considerar tanto una maestria o como un propósito. En el ámbito de la experiencia, estamos aquí para participar en un importante movimiento de conciencia hacia una memoria colectiva. Para aumentar la apuesta y que la experiencia resulte mucho más interesante y valga la pena, se han introducido todo tipo de obstáculos desde muchos niveles de la realidad.

Cada era tiene su propio plan de juego que puede ser estudiado, explorado y vivido a través de muchos recorridos del tiempo (desde una perspectiva no lineal, el tiempo ocurre simultáneamente).

Las posiciones estelares y planetarias en los cielos juegan un papel definitivo al establecer una estructura y un propósito, al transmitir una influencia energética que circunda y, hasta cierto punto define, el potencial y la dirección posible del tiempo en el que vivimos. Para contribuir plenamente y a nuestra singular manera, hemos elegido una identidad basada en los numerosos talentos y habilidades que hemos acumulado gracias a las experiencias de muchas trayectorias del tiempo.

 Nosotros formamos parte de la vida que hemos elegido.

El mero hecho de decidir estar aquí ya es un logro en sí mismo; no obstante, comprender lo que está acaeciendo en nuestro entorno es una conquista aún mayor. Billones de personas han venido aquí para formar parte de esta representación para reconocer y recordar que son seres energéticos cuyos pensamientos, sentimientos y emociones crean el mundo con el que se encuentran.

Aprender conscientemente a reconocer las frecuencias y luego producir aquellas que se quieren es la clave oculta de este juego; ser capaz de leer y comunicarse con las energías vitales de nuestro entorno es una meta que bien vale la pena conseguir para toda la humanidad.

Para desarrollar la habilidad de leer y crear conscientemente, tenemos que aprender a prestar atención a las sutilezas.

Al intentar conocernos a nosotros mismos, inevitablemente aparecerán nuevas perspectivas. Tomar conciencia y controlar la respiración son las claves básicas para entender y desarrollar la mente superior, ya que constituyen una parte natural y muy poderosa para conectar con nuestras fuentes, tanto interior como exterior, de energía vital.

Si centramos nuestra atención, podemos utilizar la respiración para calmarnos, para disponer de más energía, mejorar nuestro sistema inmunológico, crear patrones de ondas cerebrales beneficiosas y viajar al interior de nuestro ser para adquirir conocimiento e información trascendente desde una fuente más allá de nuestra visión lineal del mundo.

Tenemos que aprender a ver dónde nos lleva nuestra respiración, ya que es una herramienta muy poderosa para activar y utilizar nuestra forma física hasta sus máximas capacidades. Los ejercicios respiratorios crean un sólido fundamento dentro del cuerpo para todos aquellos que buscan un estado de conciencia más elevado y es recomendable adoptar la disciplina de centrar siempre la atención en nuestra respiración consciente.

Mas informacion acerca de la respiracion en la siguiente publicacion. LA IMPORTANCIA DE LA RESPIRACION.

Por un mundo mejor.

¡Todos juntos en La Victoria de la Luz!

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