La Chacana y La Wiracocha

                                                                  LA CHACANA

La “chacana” o cruz andina es un símbolo recurrente en las culturas originarias de los Andes. Su forma es la de una cruz cuadrada y escalonada, con doce puntas.

El origen de la palabra es Quechua y puede interpretarse como Chak Hanan PUENTE HACIA LO ALTO.

El símbolo en sí, representa a la cruz del sur en mayo y es una referencia al Sol y la Cruz del Sur, aunque su forma, que sugiere una pirámide con escaleras a los cuatro costados y centro circular, poseería también un significado más elevado, en el sentido de señalar la unión entre lo bajo y lo alto, la tierra y el sol, el ser humano y lo superior, toma el significado de “escalera hacia lo más elevado”.

La Chakana se comprende ya no sólo como un concepto arquitectónico o geométrico al azar, sino que es un símbolo que representa sintéticamente el universo . Los antiguos trajeron el cielo a la tierra y lo representaron con este símbolo, que encierra componentes contrapuestos que explican la cosmogonía del mundo andino, lo masculino y lo femenino, el cielo y la tierra, el sol y la luna, el norte y el sur, el arriba y el abajo, el tiempo y el espacio.

La chacana es una cruz, que posee cuatro extremos que representa las cuatro puntos cardinales y las cuatro estaciones.  Cada segmento entre cada una de las extremidades está formada por cuatro escalones, representando los tres mundos presentes en todas partes. el mundo de los dioses, el mundo de los hombres y el mundo de los muertos.  El centro circular representa la dualidad interna del universo, el vacio, el no conocimiento, lo inimaginable, lo verdadero. Lo sagrado.

En el simbolismo de la chakana están representados los tiempos de siembra y cosecha .

Algunos pueblos andinos celebran el 3 de mayo como el día de la chacana, porque ese día, la cruz del sur asume la forma astronómica de  una cruz perfecta y es señal del tiempo de la cosecha del maíz. La cruz del sur era venerada por los antiguos del Perú y hasta hoy se mantiene la tradición de proteger los cultivos marcando el área cultivada con diversas chacanas.

La Cruz del Sur. Forma astronomicamente una Cruz Perfecta en Mayo.

                                                       LA WIRACOCHA

La figura de Wiracocha trasciende el tiempo en la historia de los Andes como una figura religiosa principal de distintas culturas andino-amazónicas. La naturaleza de Wiracocha, como la esencia vital del cosmos, se presenta como la energía fundamental del universo; una energía vital que está en todos lados, la luz cósmica que da vida al fuego y éste al Padre Sol para que gracias a él haya vida en la biosfera terrestre.

La transmisión principal de Wiracocha-Pachakamaq es mediante la luz, por lo que es un ente no visible asociado a lo no manifestado, a la energía vital del cosmos. Es la energía fundamental del universo; cada río, roca, hojas, el viento y las montañas son expresión visible de la energía no visible. Esa energía bondadosa que hace que el mundo sea y exista, es Wiracocha. Una de las formas de esta energía que los andinos supieron reconocer fue Illapa, el rayo o relámpago que resuena en las alturas de las punas andinas; otro muy nombrado es Illa Tiqsi o luz fundamental. Illapa e Illa Tiqsi o luz fundamental. Illapa e Illa Tiqsi son manifestaciones de la energía del cosmos y no son dioses. El Inti (Padre Sol) como portador de la luz de Wiracocha, es la segunda manifestación más importante después de Wiracocha-Pachakamaq.

La posición de Wiracocha es superior a la de Yaya Inti (Padre Sol) y Mama Quilla (Madre Luna), en términos andinos esto significa que Wiracocha es la posición más elevada del Hanan Pacha o espacio-tiempo superior, lugar que sólo ocupa Pachatata como padre cósmico del tiempo-espacio; del todo y la parte; de lo finito y lo infinito, de lo limitado y lo no limitado, de lo estático y lo dinámico. Las múltiples similitudes entre Pachatata y Wiracocha dejan conclusión de que es este último la primera y más antigua representación de lo no manifestado de Pachatata. Según Blas Valera, el nombre prístino de esta esencia era Illa Tiqsi, que en quechua significa “luz original”; el nombre de Wiracocha le sería atribuido sólo posteriormente, tras la leyenda de su desaparición en el mar de Tumbes.

El cóndor ocupa un lugar de importancia en la mitología incaica, representa al mundo superior o Hanan Pacha, la supra consciencia. Es el mensajero de los Apus (espíritus de las montañas); es el portador de la luz solar, lunar y del calor; el movimiento libre en el espacio. Es la figura simbólica más cercana a lo que en occidente se conoce como ángeles o seres alados.

El Puma o león de montaña, representa el Kay Pacha o mundo presente, de aquí y ahora, el mundo donde viven los humanos y se asientan poblados y ciudades.

La Serpiente simboliza el principio de la vida, el alma, la libido y la fecundidad, también las fuerzas opuestas complementarias de la naturaleza, la sabiduría y el conocimiento. Es la representación del Ukhu Pacha o mundo interior, subconsciente, el mundo andino, el mundo subterráneo.

En otras representaciones de Wiracocha se observan dos serpientes conocidas como Sachamama y Yakumama; existe el mito de que ambas se refieren a dos seres que recorren los tres mundos: el superior, el presente y el interior. Ambas sufren transformaciones al pasar al mundo superior: Yakumama se transforma en rayo y Sachamama en arco iris. El arco iris es parte de la esencia que fecundiza la tierra, que da color a las plantas y seres en general. Los tres mundos se hallan unidos por estas serpientes míticas, que representan el agua y la fecundidad.

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