Existe una diferencia entre “explorar” y “buscar”. Piensa en el pasado, cuando eras más joven y tuviste la oportunidad de explorar algún terreno nuevo o alguna nueva experiencia. Decidías a dónde ir y cómo proceder. ¿No era emocionante? ¡Una aventura!

   Para la mayoría de las personas es emocionante descubrir lugares nuevos y ver cosas nuevas. Éste es el estado mental de un explorador, un creyente del Tipo Cuatro.

Entonces ocurre algo extraño, descubres que una de tus posesiones falta. Quizás un bolso o una cartera, una navaja o una joya. Algo personal que tiene valor para ti. ¡Perdido! ¿Fue dejado atrás, o qué? Buscas en tus recuerdos, luego en tus bolsillos y luego comienzas a buscar a tu alrededor. Recorres el mismo terreno, repasando tus pasos, pero ahora estás en el estado mental de un buscador.

Miras aquí tratando de recordar. Miras allá, tu desespe-ración te lleva al borde de las lágrimas.

Quizás hasta rezas una o dos oraciones. Te preguntas a ti mismo: “¿Cuándo lo tuve por última vez?” o bien, “¿Qué hago?”

Ahora estás perdido. La vida ya no es una aventura. La emoción y el entusiasmo están suprimidos por la angustia que sientes. Hay un filtro sobre tus ojos que transforma todo en desilusión. Se presentan nuevas experiencias y oportunidades potenciales, pero no son lo que estás buscando.

Aunque tengas éxito encontrando el objeto, el trauma de haberlo perdido puede persistir. Si esto ocurre, dejas de explorar o buscar y comienzas a proteger.

Hasta que una persona recupere la naturaleza juguetona de explorar, la mayoría de sus acciones deliberadas estarán motivadas por el deseo de encontrar, de proteger o de evitar algo.

Las creencias también pueden perderse. ¿Cómo? Al hacerse tan familiares que se olvidan. Esto ocurre después de que la meta o el propósito cambia.

Cuando la meta era ser mimado y cuidado por mamá, la creencia de que “yo soy tierno e indefenso” ayudaba y era valiosa. Uno la asumió y se volvió parte del yo. Más tarde, cuando la meta cambió, esa creencia se perdió, se olvidó. Se volvió transparente.

Ahora, la persona percibe y actúa a través de ella sin estar consciente que está allí. Las personas pierden la capacidad de darse cuenta de lo que creen.

Mientras más creencias tengan las personas a través de las cuales actuar y percibir, más difícil se les hace vivir de la manera que quieren. Cuando se relajan, sus vidas caen dentro del patrón de las viejas creencias por ejemplo: “yo soy tierno e indefenso” – una creencia no muy apropiada para un alto ejecutivo de una empresa. La pérdida de la conciencia de las creencias es responsable por el estrés y el autosabotaje.

Hay muchas creencias perdidas que se encuentran en el fondo de una vida que está fracasando, una relación que está fracasando o un negocio que está fracasando.

Las creencias perdidas forman un prototipo invisible para los sentimientos y las acciones y, sin comprender por qué, creamos o atraemos las circunstancias que harán que se cumplan.

¿Hay en tu prototipo creencias que ya no son valiosas?

Deben ser descartadas antes de que puedas recuperar la emoción natural del explorador. ¿Pero cuáles son? ¿Cómo se encuentran? ¿Cómo llegaste a dónde estás? ¿Cómo te metiste en esta situación? ¿Cómo te sales de ella? Tratas de crear una vida nueva, pero ¿qué ocurre? Es saboteada y destrozada por creencias perdidas. ¿Cómo puedes hacer para diseñar tu vida?

El libro de ejercicios Avatar®, ReSurgiendo®, contiene ejercicios que complementan el texto precedente.

Los ejercicios sobre las creencias transparentes pueden ayudarte a recuperar el prototipo que subyace tus sentimientos y tus acciones. Como la mayoría de los ejercicios de este libro, son sencillos de comprender pero requieren valor y una honestidad excepcional con uno mismo para poder aplicarlos con éxito.

Hablaremos acerca de ello a continuación.

Una Conversación Privada Sobre la Honestidad

Se dice que el antiguo filósofo griego Diógenes deambulaba con una linterna por las calles de Atenas buscando a una persona honesta. En vista de que las enseñanzas más importantes de diógenes se han dado a conocer como la escuela filosófica de los Cínicos,* supongo que sus andanzas fueron en vano.

Es un tema muy delicado el hablar sobre la honestidad. En la mayoría de los círculos nadie tendría tan poco tacto como para siquiera mencionarlo. Los piratas, los criminales, los embaucadores y artistas de la estafa son los que proclaman su honestidad más ruidosamente.

¡Con razón se ha vuelto un tema que tiende a deshonrar al orador con sólo mencionarlo! de manera que estoy consciente de estar caminando en la delgada capa de hielo del más-santo-que-tú, pero este es un tema importante. Sin la autohonestidad, una persona sustituirá sus sentimientos genuinos con pensamientos racionalizados. Por lo tanto, la pregunta: “¿Qué es lo que sientes?” evocará especulaciones intelectuales (¿Qué debería sentir?) en vez de evocar la experiencia actual de lo que está presente.

Las demostraciones deshonestas de los así llamados sentimientos “honestos” a menudo intentan engañar, manipular o camuflar agendas escondidas, por ejemplo, tu desconfianza me hiere profundamente.

Tratar a otros deshonestamente invariablemente resulta en una disminución del respeto hacia ellos. A los amigos que hemos descartado, primero los hemos engañado. Lo mismo se aplica en cuanto al respeto que tenemos por nosotros mismos y por nuestros yo mismos perdidos. La deshonestidad está en la raíz del engreimiento afirmado.

Parece que somos capaces de mentir fácilmente acerca de nuestra propia honestidad. Alguna parte de nosotros insiste automáticamente en que somos honestos, sin siquiera inspeccionar lo que estamos haciendo o diciendo. Sorprende a un niño haciendo algo y lo más probable es que las primeras palabras que salgan de su boca sean, “¡Yo no lo hice!”

Parece ser más fácil defender las acciones que examinarlas honestamente. Somos más rápidos en atacar que en admitir. ¡Las admisiones requieren valor!

Ser honesto es realmente una cuestión de valor – valor suficiente para enfrentar lo que tememos. Esto se pierde en la cortina de humo de las decepciones, que es utilizada para justificar la deshonestidad.

Siempre que aceptemos que hay una buena razón para ser deshonesto—dificultad, desesperación, depresión, ignorancia, ser víctima, etc. —aumentamos la evidencia por el temor a lo que estamos evadiendo. ¿Y qué es? Solamente esto: el miedo es una CREENCIA en nuestra insuficiencia para manejar algo. ¡Y esa creencia precede a cualquier evidencia de fracaso que hayamos acumulado!

Entonces, ¿tenemos el valor de enfrentar aquello que tememos? Ésta es la prueba más severa de la vida – el fracaso lleva a la falta de conciencia. La falta de conciencia que surge del miedo es la razón por la cual las personas son deshonestas. La creencia que es responsable por el miedo puede estar perdida en la confusión o escondida en la vergüenza de la humillación. La invitación es para evitar, olvidar, volverse estúpido, y la necesidad de tener la razón autoriza aún más nuestra ignorancia.

Qué bocanada de aire fresco el encarar un acto deshonesto y decir, “lo hice porque tenía miedo. ¡Punto!” Ése es el primer paso hacia el descubrimiento del miedo escondido. ¡Qué alivio! ¡Ya no hay necesidad de luchar para cambiar el mundo o las circunstancias o a alguien más! Puedes trabajar sobre ti mismo. ¡Sólo necesitas reunir tu valor y buscar una CREENCIA que tengas acerca de tu propia insuficiencia! En el fondo de cada acto deshonesto hay por lo menos una.

Aquí hay una observación notable que tiene profundas implicaciones para el futuro del mundo: a medida que las personas manejan sus creencias transparentes y ocultas, ¡se vuelven más honestas naturalmente!

* Los Cínicos creen que las acciones correctas (la valentía) y el pensamiento correcto (la autohonestidad) son las únicas cosas de valor. Creen que la independencia de las necesidades y los placeres mundanos conducen a la liberación. Creen que las acciones correctas y el pensamiento correcto son las únicas cosas que nos pueden salvar de vidas desperdiciadas en el empeño por los logros materiales.

 Valor, sustantivo: la actitud de encarar y tratar con cualquier cosa que se reconoce como peligrosa, difícil o dolorosa, en lugar de retirarse de ella.

Insuficiencia, sustantivo: no equivalente a lo que se requiere o se considera lo suficiente.

Fingir, verbo transitivo: un esfuerzo por experimentar o mostrar algo diferente de lo que uno siente o cree (en referencia a uno mismo, a otros o a eventos)

El fingir deliberadamente es una habilidad de actuar y no debe ser confundida con el fingir compulsivo motivado por el miedo, que es una forma especializada de deshonestidad que enmascara nuestras intenciones. Las siguientes observaciones se aplican al fingir compulsivamente.

El fingir compulsivamente agota nuestra atención y consume las energías creativas.

El fingir compulsivamente destruye la motivación y desplaza la intuición.

El fingir compulsivamente reduce nuestra habilidad para operar armoniosamente en el mundo.

El fingir compulsivamente crea un estrés interno que busca una salida. A veces el resultado es la enfermedad, a veces es la violencia.

Con el tiempo, el fingir compulsivamente amortigua la habilidad para tratar honestamente con los demás o de ser honesto con uno mismo. Cada vez que a uno le recuerdan (o lo acusan) de estar fingiendo, la respuesta es volverse defensivo y crítico.

Con el tiempo uno pierde el contacto con sus sentimientos genuinos. Los que fingen crean falsas identidades que son escenificadas, egocéntricas e insensibles. Los que fingen critican, chismean y atacan encubiertamente a las personas cuya honestidad les recuerda su propio fingir; con el tiempo esto se vuelve un patrón de comportamiento compulsivo.

Ellos suponen que todos los demás también están fingiendo, de manera que sus ataques se especializan en revelaciones comprometedoras.

Los que fingen son personas buenas conducidas por su miedo a las malas acciones. Operan con agendas escondidas. Para aminorar su sentimiento de culpabilidad, proyectan en otros las identidades que merecen ser timadas, estafadas, robadas, acerca de las que se miente, engañadas o defraudadas de alguna manera. La mayoría de los catálogos definitivos que describen al antisocial, a las mentes criminales, a los pecadores, etc., son la recopilación de los que fingen. (Es sabiduría sensata ver al acusador con alguna suspicacia).

Las personas que no pueden confiar en sí mismas se vuelven las fugitivas de la sociedad. Ellas se castigan indirectamente, depositando su confianza en las personas menos indicadas para retribuirla. Luego hacen alarde de que han sido traicionadas. Eso alivia su propia carga. En vez de confiar en la integridad personal, confían en la gran absolución del pecado: ¡todo el mundo lo hace! Sus vidas personales son un remolino de malas relaciones y proyectos fracasados. Al final, el fingir fortalece el miedo que debía ocultar.

No has hecho ni puedes hacer ningún mal que yo no comparta.

Aunque sea muy desagradable contemplarlo, la deshonestidad que encuentro en el mundo es un reflejo de mi propio fingir. Fingir que soy honesto y que los demás no lo son no funciona. Ésa es la trampa que espera a aquellos que no asuman la responsabilidad por la deshonestidad del mundo.

Todos somos deshonestos mientras no trabajemos compasivamente para corregir la deshonestidad colectiva del mundo. ¿Cómo? los castigos y las amenazas de desenmascaramiento son respuestas deficientes. Una mejor respuesta es que cada uno de nosotros, en nuestras vidas personales y nuestras relaciones con otros, establezca un valiente ejemplo de honestidad – aun cuando eso signifique exponernos a la crítica y a los juicios de los que fingen.

La honestidad es un camino que conduce a la felicidad.

Volverse honesto es un acto de renovación personal.

Cuando reunamos el valor para responsabilizarnos de nuestras experiencias, para verlas tal como son, para sentirlas, recuperaremos los prototipos de nuestras vidas. Confrontaremos nuestros miedos y encontraremos las creencias transparentes que los crean. Volvernos más honestos con nosotros mismos significa introducir más honestidad en la conciencia colectiva del mundo y eso constituye un cimiento sobre el cual se puede construir una civilización planetaria iluminada.

El resultado de vivir honestamente es sentir y compartir – ¡compasión y empatía! Hay alegría en integrarse voluntariamente con la conciencia de otros.

La atención y las energías creativas se combinan dando un resultado sinérgico. Se presentan nuevas oportunidades y posibilidades de trabajar interconectadamente.

Se desarrollan relaciones satisfactorias y que proveen una medida de seguridad que no pueden proveer ninguna cantidad de dinero, poder ni fama. Surge una confianza válida.

El Punto de Vista y la Naturaleza de Ser

Algunas creencias contienen puntos de vista.

Cuando una creencia contiene un punto de vista se le llama un yo. la identidad, o personalidad, del yo está constituida por las características de la creencia que ocupa. Mientras más definida sea la creencia, más definida es la identidad. Mientras más flexible sea la creencia, más flexible es la identidad.

Detrás del punto de vista está la conciencia ilimitada sin tiempo, sin espacio, sin masa, sin energía, que subyace a toda la creación. Percibe al convertirse en aquello que es percibido. En esta modalidad de percepción no hay separación entre el que percibe y la percepción.

La percepción es lo mismo que ser. Y la conciencia ilimitada puede ser cualquier cosa.

Las realidades se extienden hacia afuera desde los puntos de vista. Los puntos de vista y las realidades interactúan para producir los fenómenos de la energía, el espacio y el tiempo.

 Una nueva realidad puede ser definida por un punto de vista ya existente dentro una realidad previa.

Pero, si queremos preservar el orden, las realidades definidas dentro de las realidades existentes deben respetar las limitaciones de las realidades que las contienen.

Una irrealidad inicial (desorden) ocurre cuando uno crea una nueva realidad que viola los límites de la realidad que la contiene. Perseverar hasta atravesar esta irrealidad es esencial para la expansión y el crecimiento.

  Muchos puntos de vista pueden existir simultáneamente dentro de una sola realidad. Los puntos de vista pueden o no coincidir en su interpretación de la realidad; por lo cual muchas realidades interpretadas pueden existir dentro de la realidad compartida.

Generalmente los estados de conciencia más expansivos son el origen de los estados menos expansivos.

Los puntos de vista operan como el origen limitado, las creaciones dentro de las creaciones.

La estructura y la mecánica del universo físico pueden ser extrapoladas a partir de estas ideas.

La Gran División

En un esfuerzo por categorizar la realidad, algún punto de vista construye la idea de una “realidad interna” y una “realidad externa” y crea una mente para decidir qué pertenece a dónde. A partir de ese momento, lo que es percibido como fuera de la mente es la realidad objetiva y lo que es percibido dentro de la mente (apercibido) es la realidad subjetiva.

Esta separación de la realidad en objetiva (física) y subjetiva (mental) lleva a la suposición (creencia) de que lo que está en la mente es la conciencia y lo que está fuera de la mente es otra cosa – un misterio.

Esto permite la construcción de una realidad que aparenta ser independiente del que la percibe.

El próximo paso en la gran ilusión es concluir que la conciencia es el resultado de la interacción del hombre con esta realidad física independiente. ¡Qué trampa tan efectiva! ¡Se crea un misterio y luego el misterio se vuelve el origen del creador del misterio!

La trampa nos dice que nosotros determinamos lo que creemos a partir de nuestra experiencia de las realidades previamente definidas. De esta manera, continuamente encogemos y solidificamos la creación dentro de la cual operamos. El resultado es un ser dentro de una esfera de realidad muy sólida, definida (por ejemplo, el universo físico).

En cualquier caso, es una creación bastante genial, esta cuestión de la mente, excepto que una vez que está programada por la realidad física, reduce el poder que uno tiene para crear la realidad. A partir de ese momento filtra la creación de las realidades a través de lo que ya ha experimentado. Uno ya no percibe una silla, sino que ahora percibe la silla favorita de mamá, en la cual le gustaba sentarse los domingos y charlar con la tía Inés o en la cual la abuela se mecía mientras tejía o la silla que compró papá en la subasta.

De esta manera la realidad se convierte en una interpretación personal que tiene más que ver con lo que ya fue creado que con lo que está creado. Los recuerdos y la percepción comienzan a fundirse en creencias acerca de la realidad. Esto lleva a la noción de que toda realidad es producto de realidades previas, que a su vez son producto de realidades previas, etc., lo cual nos deja con la psicoterapia y la dianética. Le tengo miedo a los gatos porque fui arañado por uno cuando era un bebé.

 El pasado es responsable del presente. Yo soy creado por lo que ya he creado. ¡He aquí la gran ilusión!

¡Pero espera! ¡detente! ¡Callejón sin salida! El punto se ha perdido: ¡lo que se considera objetivo AHoRA es el resultado de la especulación subjetiva AHoRA! ¡de manera que todo es conciencia ilimitada definida – la conciencia! Una matriz holográfica que sostiene impresiones especializadas, una de las cuales es llamada realidad objetiva, y otra de las cuales es llamada realidad subjetiva. Sin la conciencia ilimitada las preguntas de subjetividad y objetividad  no se plantean.

El intervalo entre la expresión de la creencia primaria y la conclusión de la experiencia define el tiempo. mientras un creador voluntariamente se responsabilice de y aprecie su creación, la acción de crear es un continuo. Cuando es apreciada, la creación retorna a la conciencia ilimitada de la cual surgió. Pero cuando un creador desconoce su creación (por un lapso de memoria, negación, juicio, invalidación, etc.) y se niega a experimentarla, la sustancia y la forma de la creación persisten.

La razón por la cual un creador falla en apreciar una creación es porque, en el intervalo entre la originación y la experiencia, el creador experimenta un cambio de punto de vista. desde el nuevo punto de vista, la creación no parece como algo que uno lógicamente crearía. Hasta que el punto de vista antiguo es reasumido, se niega la responsabilidad. El nuevo punto de vista reacciona contra la creación original al originar nuevas capas de creencias que son experimentadas, bien sea como disfrute o resistencia a la creación original. Estas capas adicionales crean las experiencias de lo que es feo y lo que es bello, lo que es correcto y lo que es incorrecto, y lo que es apropiado y lo que es inapropiado. Estas capas adicionales crean la experiencia de las opiniones y los juicios acerca de la creación original.

Las opiniones y los juicios lo separan a uno todavía más de responsabilizarse y experimentar de la creación original. Así, al no responsabilizarse de ni apreciar la creación original, persiste por defecto.

Toda la confusión y los eventos fortuitos en nuestras vidas ocurren debido a estos cambios de punto de vista. Por ejemplo, el olvido ocurre después de un cambio de punto de vista. nosotros originamos una creencia que queremos experimentar, pero debido a que nuestra mente está agitada, antes de experimentarla cambiamos nuestro punto de vista, cambiamos de opinión y originamos una nueva creencia. Ahora estamos “creyendo por encima” de nuestras creencias originales. Realidad sobre realidad. ¿Qué es lo que experimentamos? Un poco de esto y un poco de aquello, confusión y eventos fortuitos.

El punto de vista quintaesencial, el cual hemos olvidado, es el del Creador universal primario. Las Enseñanzas. De manera que el primer paso de regreso a ese punto de vista es aceptar que donde estamos es exactamente y solamente donde estamos.

Para comenzar el proceso de ordenar nuestras vidas, tenemos que responsabilizarnos de y apreciar las circunstancias en las cuales nos encontramos en este momento – continuamente.

Date cuenta que en este momento presente estamos exactamente donde alguna vez decidimos que queríamos estar. Tratar de desentrañar la sabiduría detrás de nuestra decisión no tiene sentido. Tenía sentido en aquel momento. Cuando hayamos asumido

La responsabilidad por nuestras vidas, comenzaremos a apreciar la sabiduría de todas nuestras creaciones y encontraremos en ellas lecciones que nos darán poder. Mientras aprendemos, la solidez de nuestra realidad comenzará a ablandarse y a disolverse, capa por capa, hasta que veamos las creencias básicas que la crearon.

Ahora sabemos qué creadores tan poderosos somos.

Con los ejercicios que el Sistema Avatar ha creado, podemos operar desde ese espacio en donde somos capaces de cambiar nuestras creencias para configurar el próximo momento. Éste es el arte de vivir deliberadamente.

A medida que nuestros juicios y resistencias se van disolviendo y la quietud de nuestra mente se profundiza, recuperamos la habilidad de experimentar las creencias fundamentales que crean toda la realidad.

El sendero está marcado claramente. Cuando experimentemos cualquier condición en la cual nos encontremos, aparecerá el próximo nivel de creencias.

Cuando ese nivel es experimentado, aparece el próximo, etc. las creencias aparecen en el siguiente orden:

  • creencias que crean condiciones en nuestra vida
  • creencias acerca de las necesidades y las obligaciones
  • creencias acerca de la responsabilidad y la pertenencia
  • creencias que crean las identidades
  • creencias que crean el tiempo
  • creencias que definen la naturaleza de la materia
  • creencias que definen el comportamiento de la energía
  • creencias que crean el espacio.

En la siguiente Publicacion hablaremos de El Diseño de Nuestra Propia Realidad. y para los que esten interesados de tener mas informacion y contactar a un maestro del Sistema Avatar escribanme a [email protected]   y con gusto les atendere.

Por Un Mundo Mejor,

Todos Juntos En la Victoria de La LUZ!

 

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